domingo, 25 de junio de 2017

Escritores ciezanos: Francisco Monteagudo Montiel

El pasado martes Francisco Monteagudo Montiel presentaba en la biblioteca Padre Salmerón de Cieza su última novela “El ruido del viento“ (M.A.R., editor, 2017). Una presentación que amplia significativamente el listado de autores ciezanos que
Francisco Monteagudo Firmando libros
  actualmente escriben y publican. En palabras de Pedro Diego Gil en la presentación, esta obra es literatura pura y dura, además con una carga psicológica que solo a través de la palabra escrita se puede transmitir, proponiendo una lectura valiente, directa, capaz de ir desvelando la trama que Francisco ha ideado. Francisco Monteagudo Montiel es parte de nuestro presente literario, quizás de nuestro futuro y, sin duda,  parte de nuestra historia como pueblo.

 

¿Quién es Francisco Monteagudo Montiel? ¿Cómo te presentarías a los lectores?
 Difícil cuestión. La verdad que no me lo he planteado. Siempre está en primer término la historia, los personajes, su desarrollo, el proceso de escritura, y el lector me queda lejos, como que la relación fuera más entre él y la novela, y no conmigo. Preferiría que la novela les sugiriera, y recordaran alguna escena, algún personaje, que les acompañaría. Pero entiendo que existe una necesaria identificación del autor, ya que el vínculo literario de un lector con las novelas de un autor sin conocer algo de su biografía, su pensamiento, sería como arrebatarle una curiosidad que el lector tiene por completar la dimensión compuesta por autor y su novela.
A los lectores les diría que las historias de hombres desarrolladas en mis novelas siempre buscan resaltar, exponer el extremo, la máxima dimensión de alguno de los sentimientos que poseemos, o nos poseen, porque realmente no somos conscientes de la grandeza y la miseria que podemos albergar en nuestro interior. Esa parte nuestra que puede estar en catarsis camuflada sin huella alguna, en algún momento, realmente cuando la vida y sus azares lo deciden, puede manifestarse con toda su crudeza o grandeza. Esa dimensión del ser humano me fascina, es la que más me inspira, en lo bueno y en lo malo. Y el lector puede sentir cierto reflejo, intuir una cercanía.


¿Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir?
Siendo niño, y no sé bien porqué, ya tenía el interés por escribir, y sobre todo, estar vinculado con los libros. Soñaba con libros, con estar algún día rodeado de ellos, porque pensaba que serían mi gran inspiración. Y de algún modo, desde luego lo son.
Mi interés desde el principio ha sido contar historias de hombres en la expresión de su condición humana frente a la vida. En mi juventud, mi falta de experiencia era una limitación ante estos retos, de modo que a medida que escribía yo mismo veía que no alcanzaba la intención que buscaba. En este punto añadiría, que el estilo tampoco me ayudaba. Escribía con cierto formalismo, quizás condicionado por un canon que me imponía el respeto a algo que tanto aprecio.


¿Tienes en mente un nuevo libro?
Si. Es algo que va por delante de uno mismo. Un personaje, una acción aislada te sorprende, te emociona, no sé realmente, y a partir de ese momento se va produciendo un proceso de maduración que no termina hasta el día que comienzo a elaborar los esquemas, las emociones que atravesaran la historia, las voces, el estilo... y ya no hay vuelta atrás. Y si por alguna cuestión me detengo por algún tiempo, o paso a otra historia, el personaje núcleo no me abandona. Está a la espera, recordándome que él está pendiente de pasar al papel.
 

Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
Por desgracia la debo de compartir, muy a mi pesar. Y no se trata de una impresión personal. Si nos remitimos a las estadísticas, ya sean del sector, del ministerio, o de la agencia europea, no hay indicador que nos aleje, siquiera un tanto, de esa realidad. Tengo la impresión que actualmente, a pesar de que jamás hubo una generación con un nivel de formación y de alfabetización tan alto, el libro no figura como una de sus pertenencias de uso diario. No es su fuente de inspiración.
 

Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tú cómo lo ves?
Evidentemente es el futuro, pero seguirá siendo el futuro del libro impreso. Es muy posible que su porcentaje en el uso y comercialización sea muy muy superior al impreso, pero no tengo dudas: el papel nos seguirá acompañando. Quizás serán tiradas más elaboradas, con mayor trabajo de presentación, incluyendo otros elementos que lo enriquezcan y diferencien del digital, con un mercado reducido, pero fiel y con gusto por el libro, identificado como algo más que un objeto de consumo puntual.
 

Has nacido en Francia y por motivos profesionales has estado en diversos países como Turquía, Costa Rica y México. ¿Qué es lo que te une a Cieza?
Me cuesta trabajo entender a las personas que realmente no tienen un vínculo emocional con un lugar concreto. Sea el de la infancia, el de la familia... Para mi es imprescindible. Saber que aunque esté en el rincón más alejado del globo tengo un lugar al que pertenezco, donde me crie, donde está mi familia, mis antepasados, y mi generación de amigos, es lo que me ha dado siempre fuerza, medida más concreta de las situaciones, vínculo con mi lugar, perspectiva personal de mi como hombre que muy pocos otros sentimientos me lo ofrecen.
Cuando viajas mucho, vives en variados y bien diferentes lugares, toda esa gran distancia cuantificada en Km. costumbres, paisajes, personas y personas, te produce el efecto inverso: mi rincón quizás no sea tan bello, no sea tan grande, no tenga ese encanto, pero es el mío, y el de los míos.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Dos generaciones frente a frente

José Luis Pardos y Beatriz Gómez
Entrevista realizada por Beatriz Gómez Navalón a José Luis Pardos el pasado mes de octubre en la sede de la Fundación los álamos de JLPardos en Cieza. Beatriz estudia segundo de doble grado de Relaciones Internacionales y Periodismo en la universidad Rey Juan Carlos de Madrid; esta entrevista forma parte de uno de los trabajos realizados este cuatrimestre.

José Luis Pardos Pérez ha dedicado gran parte de su vida a la diplomacia. Ha estado en numerosos países por su trabajo desde Roma y Nueva Zelanda hasta Perú. Se ha interesado en la promoción de los Derechos del Hombre e Internet, entre otras cosas. Hoy en día, con 83 años, está jubilado, pero no se ha detenido. Está enfocado en un proyecto, la Fundación de Los Álamos, que se encuentra en Cieza (Murcia) y de la que es presidente. La asociación se dedica a tres cosas: la educación, la búsqueda de valores y la conciencia de la interculturalidad. En su finca de Los Álamos, Pardos comienza la entrevista con una gran puntualidad, bajo el sol mañanero de noviembre, aunque sin olvidar antes su rutina de la mañana. Enciende tres velas: una para su Libro Sagrado de Buda, otra para sus padres y otra para el actual Rey y María Teresa de Calcuta. Desde el comienzo, se muestra como un hombre afable quien posee un gran bagaje cultural y está lleno de experiencias. 


¿Cómo se comenzó a interesar por el extranjero? 

En 1950, en Murcia, yo tendría 16 años, había un capellán, llamado Don Dámaso. Se le ocurrió organizar una peregrinación de jóvenes al Año Santo en Roma. No te puedes imaginar el impacto que me produjo a mí Roma. Yo venía de Murcia y no veía nada más que galeras, tartanas…; y, de pronto, me encuentro con una ciudad como Roma, con el Vaticano, Plaza de España... Fue la primera vez que yo puse los pies en el extranjero. Cuando terminé la universidad, quería ser catedrático de Derecho Internacional porque el extranjero me había impactado muchísimo: el vuelo de unas 100 pesetas de París, los dos veranos en Tours y dos veranos en Cambridge donde viví con una familia. Todo eso me llevó a la necesidad de conocer el mundo internacional, y de poder conocerlo y enseñarlo en la universidad, lo que era mi vocación, hablar.

¿Cuál fue su formación? 

Yo saqué matrícula de honor, excepto en Hacienda Pública. Me dieron el Primer Premio Extraordinario. Eso me permitió el gran éxito de mi vida, lo que me ha educado y me ha dado esta capacidad de reflexión, que fue ganar la beca en el Real Colegio de San Clemente de los Españoles de Bolonia. 

Su deseo era ser catedrático. Entonces, ¿qué ocurrió para convertirse en diplomático? 

Pues después de Bolonia me dije: “ya tengo las cartas puestas para volver a España y hacerme catedrático”. Sin embargo, el que gobernaba el tema, el señor Mariano Aguilar, me dijo que tenía que esperar 4 años porque las cátedras no se daban por oposición ni concurso, se daban a dedo. Yo tenía ya 24 o 25 años y no iba a esperar. Así, salieron las oposiciones a diplomático. Yo hablaba italiano, francés, inglés y un poco de alemán y me apunté, en 1958. De ahí, salió que me hice diplomático.

Lo consiguió a la primera y más en aquella época. 

A la primera vez y estaban todos los hijos a los que llamaba purpurijenios, los que habían nacido a la púrpura de papá. Estaba un sobrino de Franco, Fernando Serrano Núñez y Polo. Otro era Alberto Martínez Tajo, hijo del ministro de Asuntos Exteriores. Ambos entraron, claramente. Luego, había un tío rarísimo que se llamaba José Luis Pardos Pérez. Nadie sabía quién era ni de dónde venía. Pero me coloqué y me rodeé de todos estos purpurijenios. Yo era de Murcia, pero traía a mis espaldas que había estudiado en el Real Colegio de San Clemente de los Españoles de Bolonia.

¿Cuál fue su destino más complicado como diplomático? 

Bueno, en el año 1976 me trasladaron de Roma al Perú. Al principio, pensaba: “me dejo la carrera”. En Perú, me encuentro con la mayor pobreza que tú te puedes imaginar. Me entró una especie de depresión. Estuve dos meses casi sin hablar. Mercedes y yo decidimos irnos de Perú después de año y medio. Ya habíamos aprendido lo que teníamos que aprender.
 

También, presenció la Guerra del Fletán durante su destino en Canadá. 
Fui a Canadá en 1992. Empecé a contar a Madrid que los canadienses ampliaban las aguas territoriales. Los canadienses empezaron a decirme a mí que no podíamos pescar, que el derecho era de ellos, pues habían ampliado las aguas territoriales. Hasta que un día me raptan un barco con 37 marineros. Cuando me enteré, lo primero que hice fue irme a ver cómo estaban mis marineros, quienes estaban en San Juan de Terranova. Cuando los marineros vieron que les estaban quitando el pescado y su barco estaba en un puerto canadiense, buscaron modos de volverse a España en avión. Llamé al armador y vino a verme. Le dije que le habían puesto una multa de 50.000 dólares y su barco tenía más de 700 toneladas. “Haz el favor de pagar la multa y sacar el barco”. Lo pagó y el barco llegó a Galicia. Sin embargo,  Luis Solana, me llamó un día, diciéndome: “¿Quién te ha dado a ti órdenes de que el barco salga?” Le contesté: “Yo. ¿Cómo voy a tener yo el barco todavía allí? Como tú no me las has dado, las he dado yo”. Tengo la sensación que los embajadores, de vez en cuando, deben desobedecer las órdenes del Gobierno. Porque ahí y en Roma, yo desobedecí las órdenes dos veces. 

Usted ha comentado la enorme importancia de la educación. 

¿Cuál es su opinión sobre la educación española? La educación es la puerta de entrada a la personalidad, a la calidad y al valor de las personas. Hay que hacer un pacto nacional de educación, en el que realmente se sepa qué es y cómo es y cómo hay que dar esa educación a los niños que empiezan a los 3 años. La educación tiene una base común en unos valores fundamentales. La gran joya de España es la enorme diversidad cultural que tenemos. Si no lo sabemos aprovechar y nos enfrentamos unos con otros, estamos perdidos. Hay que saber que lo importante es aprovechar esa diversidad cultural para enriquecer al niño y al estudiante. Mario Bunge dice que está muy bien que los países tengan recursos naturales y que tengan comercio internacional…, pero lo más importante es que los países tengan un sistema educativo común, básico y concertado de acuerdo entre ellos y no enfrentados. Sino lo conseguimos estamos perdidos.

lunes, 11 de julio de 2016

La vida sigue aunque miremos para otra parte

Bartolomé Maros en el Jurado de Premios Poesía
Miles y miles de personas de todas las edades siguen viviendo en los campamentos de refugiados en condiciones infrahumanas, se siguen perdiendo vidas en el mar, siguen llegando refugiados a las costas europeas. Todo sigue como hace un mes, como hace dos meses…; pero ahora ha dejado de ser noticia, han dejado de ocupar las primeras páginas de los periódicos y las cabeceras de los informativos; se han dejado de ver imágenes desgarradoras. Hay realidades que no se pueden negar y ocultar aunque parezca que han dejado de existir. Pero todo sigue igual; la vida sigue aunque miremos para otra parte. Pero quizás lo más importante es que la vida sigue al menos mientras lo podamos seguir contando... Nuestra personal vida sigue mientras lo podamos seguir contando como la sigue narrando Bartolomé Marcos en su artículo de esta semana después de reencontrarse con la vida. ¡La vida sigue aunque miremos para otro lado!

El Viaje (final) a Ninguna Parte de  Bartolome Marcos: “My personal trainer”

Cuarta y –por el momento- última entrega de la crónica de la que, sin lugar a ninguna duda, ha sido mi enfermedad más grave hasta la fecha en 65 años de vida, que ya van siendo años y, por suerte, no han sido tantas las enfermedades. Ya vale, me dicen en casa los míos, animándome a ponerle fin al relato literario, con una finalidad catártica, de una experiencia terrible y “religiosa” que espero no se repita jamás, o, al menos, en un plazo de tiempo razonable de, digamos por ejemplo, 30 años, que, bien mirado y vista la velocidad de transcurso y consunción que lleva el giro planetario copernicano, tampoco es tanto pedir. Si 20 años no es nada, tal cual reza el tango gardeliano, 30 tampoco es mucho más. Quizá sí sea mucho pedirle ese tiempo de vida  al sistema público de pensiones, a cuyo fondo de reserva le quedan 3 telediarios, o, mejor dicho, tres pagas extra, al ritmo que llevan las “mordidas” del gobierno al referido fondo para poder pagar puntualmente como hasta ahora en Julio y en Diciembre a quienes esperan ansiosos y expectantes desde primerísimas horas de la mañana del día 25 de cada mes en las puertas de las antiguas y ruinosas cajas de ahorros reconvertidas en ruinosos bancos nacionalizados por el más que ruinoso FROB. Quizá los jubilados, lejos de pedir tiempo, podemos acabar pidiendo la eutanasia.


Y es que se está muy bien vivo y en la vida, y no queremos despedirnos, esa es la verdad. Yo lo sé por experiencia aunque no me he dado mucha cuenta porque lo veo todo envuelto, ahora que está pasando casi completamente, como en una nebulosa onírica, de horrible pesadilla. Mejor despedirse siempre mañana. Es una de las conclusiones que saco de la experiencia sufrida. Otra es que, afortunadamente, no estamos solos si tenemos familia y amigos, si vivimos “dejando huella”…y eso es bueno, siempre y cuando sea así, dejando huella y no pegando pisotones.


En esta vuelta a la normalidad de mi último mes y medio, en este inesperado y contra pronóstico regreso al futuro (porque me ha devuelto su expectativa, ya saben, al menos esos 30 años) ha tenido un papel fundamental un joven profesional ciezano que se llama Francis Piñera, que, sin menoscabo de otros excelentes profesionales de la Fisioterapia, de ambos sexos, que también trabajan en Cieza, me está trasmutando de guiñapo en persona, de piltrafa en cuerpo serrano, de alfeñique en atletón (las ganas…¿eh?...las ganas, sobre todo mías). 


Sé que me está haciendo un gran favor, y no puedo ni debo terminar esta serie de artículos sin dedicarle a él unas líneas. Sí, Francis está siendo “my personal trainer”, mi entrenador personal, o también, según se mire, mi torturador personal a domicilio, porque hay muchos días que me deja literalmente agujeteado enteretico y poco menos que para el arrastre. Durante una hora diaria, Francis Piñera me plantea una propuesta bastante completita, o al menos eso creo yo a la vista de mi evolución positiva y mis progresos, de ejercicios de calentamiento, robustecimiento, relajación y estiramientos, mientras mantenemos una (al menos para mí) amenísima conversación sobre todo lo humano y todo lo divino, practicando el clásico axioma de “mens sana in corpore sano”. Fíjense que estoy más que convencido de que a mí me ha  salvado del abismo y de la nada la palabra, el verbo, como a Charlton Heston en la película “El planeta de los simios” lo salva del exterminio indiscriminado la articulación de una frase- ¡¡Quita tus sucias zarpas de encima, mono asqueroso!!, capacidad que deja estupefactos a los simios que han evolucionado a especie dominante y que sabían que lo auténticamente diferencial de un estatus biológico superior era la capacidad de hablar, porque – no se cansen, no hay definición mejor- el ser humano es un animal que habla. Y eso, hablar y hacerlo con cierta coherencia, es lo que me ha salvado la vida…con la ayuda, como ustedes ya saben, de muchas personas, la mayor parte de las cuales se dieron cuenta de eso, de que yo, aún,  hablaba


Hoy, para cerrar el ciclo de estas 4 entregas, es el turno de my personal trainer, Francis Piñera, antiguo alumno del IES “Diego Tortosa”, mi casa durante la mayor parte de mis años en activo, casado con quien fuera alumna mía (él no llegó a serlo nunca) de “Imagen y Sonido”, la simpática y pizpireta Carmen López Giménez, vinculada también profesionalmente, como el propio Francis, con el mundo de la sanidad. Además, Carmen nació el mismo día que mi hija mayor, el 18 de Julio de 1978, el primer año en el que el 18 de Julio dejó de ser fiesta nacional (ya saben, por aquello del glorioso alzamiento). Yo sólo conocí a Francis (Piñera), porque otro Francis, Francisco José Santos, profesor de Música, me lo mandaba a mi aula de Audiovisuales con información de los Voleadores para emitirla por Tele Red. Me pareció siempre un joven de exquisita buena educación, talante abierto, cordial y hasta jovial, aparte de ser una de las figuras del equipo de los Voleadores en una etapa llena de éxitos. Hoy es un extraordinario profesional de todo lo fisio, capaz de detectar finamente la reaparición de un músculo dormido o el nivel de tensión y relajación de tus isquios, tus tibiales o tus gemelos. 


Te estoy agradecido, Francis. Creo que has trabajado bien conmigo. Y el caso es que lo tuyo se parece mucho a una de las aborrecidas tablas de gimnasia de los colegios en los que estuve interno durante mi adolescencia, que formaban parte de una asignatura que siempre acababa estropeando el nivel de mis calificaciones escolares, pero lo cierto y verdad es que mi modesta musculatura vuelve a dar señales de vida y que mi culo -¡ah, la importancia del culo!- me sostiene. Sólo con eso, se me abren otras perspectivas de vida mejor, aunque algunos me han venido diciendo en los últimos tiempos que la vida es una actitud mental, que la vida no es lo que es, sino lo que uno se imagina que es…o sea, que la vida que uno vive y en la que viven los otros, no es sino un constructo de la propia imaginación, así que yo…voy a intentar imaginármela de otra manera. Y en esa manera tienen sitio personalidades como la de Francis Piñera, my personal trainer. En una de nuestras múltiples y sudadas conversaciones, le di a conocer a un médico ilustre, el traumatólogo Sócrates Forcén Argüelles y sus nada desdeñables contribuciones a la mejor praxis médica, aquel médico original, sabio y prudente, que hace justamente 33 años, ante un gigantesco cenicero repleto de colillas propias -¿y qué quiere usted que le diga yo del tabaco?- privó a mi mujer de una excusa para hacerme dejar el vicio. “No señora, no…el tabaco es malo, pero su marido no se marea porque fume mucho”. Me estaba dando vía libre a otro cuarto de siglo como gran fumador. 


Francis (Piñera) es también político,  concejal del grupo municipal popular en el Ayuntamiento de Cieza, pero, fíjense ustedes si es discreto y cabal que todo este tiempo (más de un mes) me lo podría haber pasado sin enterarme. Con eso está todo dicho. Francis, chapeau…saluda a Carmen de mi parte…porque es que yo, prácticamente, no salgo.

viernes, 1 de julio de 2016

Todo es incierto en la vida (3): Aunque no todo

Bartolomé Marcos con dos amigos
Todo es incierto en la vida, aunque quiero pensar que hay cosas con un alto grado de certeza que le dan sentido a la vida como la cercanía incondicional de la familia, el afecto auténtico de los amigos, los buenos y malos momentos vividos… Momentos, rostros, palabras y nombres que las circunstancias hacen que se graben en nuestra conciencia de forma imborrable con un significado y fuerza que nunca podíamos haber pensado. A pesar de las circunstancias podremos seguir siendo narradores privilegiados de nuestra historia como se desprende del siguiente artículo de Bartolomé Marcos después de reencontrarse con la vida. ¡Todo es incierto en la vida: Aunque no todo!


El Viaje (final) a Ninguna Parte de Bartolomé Marcos: Amigos en la Puerta de Urgencias

Cuando me sobrevino el traicionero e inesperado desparrame cerebral que ya va siendo historia, y que me ha dado para unas cuantas historias que irles contando a ustedes, historias que (no se preocupen…) ya estoy próximo a finiquitar para irles hablando de otros asuntos menos íntimos y personales como por ejemplo el Brexit que le ha salido rana al Cameron de la Isla o los resultados electorales del 26 J que les han salido rana a (Ni) Unidos Podemos,  percibí con claridad que algo extraordinariamente grave me estaba sucediendo, aunque nunca tuve la sensación de que fuera incidente de tanta trascendencia como para despedirme de la vida, alienarme y enajenarme radicalmente de este mundo aún tan dulce y confortable a pesar de los pesares, y largarme sin contemplaciones al más sórdido extrarradio de la nada, donde (como diría mi amigo, el vitalista otorrino- es su especialidad médica- Paco Argudo) no hay cerveza, ni jamón serrano ni otras delicatesen de las que hacen agradable la vida y que fundamentan consistentemente il dolce fare niente de un jubilado europeo reciente que aspira legítimamente a seguir cobrando su pensión unos cuantos años más. Políticos mediante.


Estaba solo, en la habitación de mi hija pequeña Patricia, viendo una película en el ordenador, una película extraña sobre invasión de extraterrestres, aunque, con la perspectiva de lo que iba a ocurrirme después, cualquier cosa me habría parecido esotérica, rarísima, como correspondiente a otra dimensión. Estaba entrando en el territorio de mis pesadillas más agobiantes e insidiosas, a pesar de que el mundo se me ha ido aclarando gradualmente en las últimas semanas.
  

De repente, un extraño y avasallador calor de abajo a arriba, o quizá de arriba a abajo, un intensísimo dolor y rigidez de nuca (como jamás había sentido antes) y una oleada de rubor caliente, como aquella vergüenza incómoda, inoportuna e indisimulable de los peores años de la adolescencia, que se propagaba irrefrenable por toda la cabeza. A través de la piel, la sangre sin pudor asomada se me veía en la cara, particularmente en la zona vestibular-ventricular izquierda, en lóbulos parietales y frontales y en torno a las cuencas de los ojos. Yo no lo percibí, pero me cuentan mis hijos que en la parte izquierda de la cabeza llegó a ser perceptible cierto abultamiento, provocado, según todos los indicios, por la acumulación de sangre. Algo que no me había pasado nunca me estaba empezando a pasar. Ni dolor en el pecho, ni en los brazos…Podía pensar,  hablar y articular. Estaba consciente, pero sabía que algo grave me estaba sucediendo. Después llegaría, sin pedir permiso para presentarse, y para agravar el cuadro, el vómito, repentino, abundante, atropellador… aparatoso. Mi hija llamó a mi esposa, que estaba  con sus hermanas en la casa familiar de la Gran Vía, alimentando la buena relación que han sabido construir tras la marcha de la mamai. Después, en seguida, acordaron llamar al 112 ante los alarmantes síntomas que yo presentaba. Acabarían bajándome sentado en una silla de ruedas…en medio de la expectación generalizada entre los clientes del Bar KJuan, que suelen ser muchos y que está justo debajo de mi casa. Era la hora de los combinados, aunque allí siempre hay mucha gente tomando cubos de 6 quintos de cerveza, 6, a 5 euros más tapa, 5. Tan malico y tan desvalido iba que ni vergüenza sentí al pasar de aquella desairada guisa entre la gente. Iba yo para pararme a mirar quién me miraba. La ambulancia me trasladó hasta el hospital de la Vega Lorenzo Guirao, donde encontré a mis dos primeros y a la postre fundamentales,  por primeros y por providenciales, “ángeles de la guarda”…Pilar Lucas Aroca y su hermano, Daniel Lucas Aroca, médicos ambos e hijos de un ilustre de la sanidad ciezana, Pascual Lucas García, galeno clarividente e intuitivo. No sé si ellos fueron quienes tenían facultades y competencias para tomar la decisión, pero lo cierto y verdad es que para mí y para toda mi familia, ver sus cabecicas familiares y amigas detrás del mostrador de la puerta de urgencias, interesadas en organizar diligentemente mi traslado al Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, constituyó un soplo de esperanza en aquel páramo de la desolación y el dolor en que se había convertido para mí la tarde del viernes, 6 de Mayo. Ellos, junto con mi propia familia, también mi antigua alumna María Francisca Sánchez Pérez – hermana de mi yerno, sanitaria y defensora siempre –incluso cuando se discutió- de mi permanencia en aquel gran hospital,  y el aliento de esperanza de la cobertura logístico-informativa proporcionada por la médica ciezana Piedad Martínez, amiga de mi hija mayor María Mercedes,  capaz de anticiparnos reveladores y esperanzadores datos de las diferentes pruebas a las que el equipo del doctor Juan Piqueras consideró oportuno someterme: escáneres, resonancias, radiografías abdominales y de contraste, descarte de la trepanación del cráneo a lo Frankenstein o poco menos,  que estuvo muy cerca, contribuyeron a obrar lo que muchos dicen que fue un milagro (y no seré yo quien lo discuta…no sea que quien lo obrara pudiera volverse atrás).

Después vino la larga noche de los dos días de UCI y posteriores veintidós días de postración en cama tras la insoslayable infección de orina intrahospitalaria. El prolongado encamamiento me birló en un plis plas la masa muscular conseguida con hazañas como la subida al vértice geodésico del collado Portazgo, apenas tres o cuatro días antes y mis doce kilómetros diarios de senderismo a través de cuestas, caminos, senderos y pistas forestales  de la Atalaya durante muchos meses. Claro que quizá eso mismo me salvó también la vida. Eso y los tres o cuatro mansos y abundantes llantos que me eché en el regazo de mi hija María Mercedes, o el estratégico y patético paseo arrastraculo y con andador que me eché al cuerpo el último día ante el médico para arrancarle el parte de baja como fuera. Eso y el delicioso pastel que nos trajo a casa, elaborado por ella misma, María Encarna Zamorano, actual mujer de Fernando Galindo, aprovechando la visita que nos hizo para interesarse por mi estado de salud. 


Así que, queridos paisanos que me seguís leyendo…yo solo he salido, pero el mérito ha sido de muchos, empezando por mis amigos de la Puerta de Urgencias del Hospital de la Vega Lorenzo Guirao. De manera que no os vayáis, que aún me queda gente que citar. Reboso agradecimiento que también se quiere derramar.

sábado, 25 de junio de 2016

Todo es incierto en la vida, pero la vida sigue

Bartolomé Marcos con la Sierpe y el Laúd en cena preveraniega
Estamos en la jornada de reflexión de unas re-elecciones generales cuyo resultado en estos momentos es totalmente incierto; como incierto era ayer el resultado del referéndum inglés. Hoy ya es una certeza que Inglaterra deja la Unión Europea; de forma similar, mañana noche conoceremos el resultado electoral en nuestro país. Pero quizás el mejor resumen de todo es que la vida sigue. En solo cinco años hemos vivido una profunda transformación en ideas, principios y valores que durante décadas nos habían hecho pensar que eran inmutables; y seguro que en los próximos cinco años vamos a asistir a otras profundas transformaciones. Los historiadores, sociólogos y expertos valoraran en su momento estos cambios. Pero, en cualquier caso, podremos seguir siendo testigos y protagonistas del presente y podremos seguir diciendo que la vida sigue como se desprende del siguiente artículo de Bartolomé Marcos después de reencontrarse con la vida. ¡Todo es incierto en la vida, pero la vida sigue!

El Viaje (final) a Ninguna Parte de Bartolomé Marcos: Adivina quién viene esta noche
Ya saben ustedes lo que me ha pasado, o porque lo sabían o porque se enteraron al leer mi relato de la semana pasada en este mismo medio. Empieza a ser exhibicionismo rayano en la impudicia la mostración pública de mis intimidades. Y sin duda la enfermedad lo es, una intimidad, digo, y de las más personales. Una intimidad que intimida. Sí, la enfermedad es nuestra y nuestras son nuestras enfermedades.  Pero no tengo vergüenza ninguna y expongo mis interioridades públicamente con la misma falta de pudor con la que en el hospital hurgaron en mis intimidades más íntimas, desde lo que tenía todas las trazas de ser una cacerola ultramoderna, pretenciosa y ruidosísima. De nuevo  estaba allí Shakespeare cuando hablaba de que la vida es un cuento, contado por un idiota, lleno de estrépito y furia, sin ningún significado. Allí estaba mi vida, encerrada, atronada, apresada dentro de un endemoniado cachivache. Lo cuento en plan catarsis y, en lo que a ti se refiere, lector, con mi sincero deseo de que no te veas nunca en tesitura semejante.

Sin ir más lejos, mi propia mujer (y bien está que fuera ella, porque, si no, ¡qué vergüenza!) dice que llegó a verme el cerebro por dentro en esa centrifugadora núcleo-atómico-molecular en la que me introdujeron, en un momento en el que el equipo de médicos estaba entretenido con el espectáculo de los cientos de ruidosas radiografías procedentes de la resonancia magnética y hasta de la tomografía axial computerizada (¿no les da miedo?) de mi desparramado cerebro (perdón por la explicitud y por las posibles manchas). Sí, mis sesos parece que se desparramaron, pero parece también que han ido volviendo gradualmente a lo suyo, es decir, al nivel de locura habitual y razonable en que suele consistir la vida…y sin que duela la cabeza…por favor. Dolor…dolor…sólo dolor…horrible e inaplacable dolor de cabeza para cuyo alivio no había calmante que sirviera y que ha sido hasta hace pocos días una de las torturas más insufribles de esta dolencia (nunca mejor dicho) con que –envenenado regalo- me ha obsequiado la vida. Porca miseria.


Pero yo hoy les quería hablar de las visitas, que he tenido, desde un primer momento y hasta ya mismo, más que en toda mi vida. Muchas incluso en los peores primeros días en la UCI del hospital, donde me acompañó siempre mi familia más cercana y donde también creo que llegaron a estar antiguos alumnos y amigos muy queridos como Rafael Salmerón Pinar, Pedro Luis Almela, Pedro José Lucas, Libanio da Silva, o Antonio Gómez Portillo (Antonio, hoy mismo incluyo aquí mi quiniela electoral para el 26 J, aunque no sé si habré sido capaz de hilar muy fino, porque estoy desconectado, ni veo, ni leo, ni escucho absolutamente nada). Gracias a todos, aunque vislumbro aquella presencia vuestra como en una pesadilla nebulosa e incierta.  Pero os vi allí y allí os recuerdo. También recuerdo que justamente el día de Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles, el 22 de Mayo, en un momento en el que aún tenía prohibidas las visitas (él consiguió, no sé cómo, pero se ve que es buen político… sortear la prohibición) recibí la visita del alcalde de Cieza y amigo desde siempre Pascual Lucas. Santa Rita nació en 1381 en Italia. Su casa natal quedaba cerca del pueblito de Casia, a 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro italiano. Aquella época era de guerras, terremotos, conquistas, invasiones, rebeliones y corrupción. O sea, más o menos como ahora. Vivió 40 años consagrada como monja en un convento en el que las superioras le ordenaron, como ejercicio de obediencia, la absurda tarea de  regar todos los días una planta muerta, o sea una planta sin futuro. Esperemos que el riego del tripartito acabe siendo más fecundo y germine en frutos de mejor y más próspero porvenir, aunque por todos lados escucho, ahora que por fin he podido empezar a escuchar sin dolor, que la campaña de la fruta de este año ha sido desastrosa desde el punto de vista de la generación de trabajo para los ciezanos y ciezanas. Para mí ha sido buena porque las fuentes de fruta no faltan allí, al fondo del pasillo, en la cocina.


Sí, en los peores momentos, en el Hospital, en lo que fue una larga y angustiosa noche que duró más de 20 días,  llegué a tener restringidas y hasta prohibidas las visitas. Después, con el alta hospitalaria en la mano y en volandas de un ambulanciero gigante y noble llamado Domingo que hiperventilaba por el esfuerzo y de mi fuerte y voluntarioso yerno Antonio Ricardo, que –campeón descomunal y fortaleza sin desmesuras- colaboraba sin sobreesfuerzo aparente,  llegó la exacerbación de las visitas, que venían sinceramente preocupadas e interesadas por mí: más familia, la misma familia que repetía, amigos, conocidos, antiguos alumnos. Hasta 37 visitas en el mismo día llegó a contar mi mujer, que me habría hecho falta una jefa de estudios tan capaz como Mari Carmen Galindo (que por cierto fue una de las visitas), para organizármelas. 


Gracias. Gracias. Cuando uno ya no puede valerse por sí mismo es cuando más sentido, dimensión y relieve adquiere la ayuda necesaria de los demás. Gracias, porque en este tiempo no he estado nunca solo, aunque la llegada de la noche sobre las montañas que rodean el hospital Virgen de la Arrixaca, era aterradora, y la visión trastocada de los recipientes que dosificaban la medicación a través de los correspondientes goteros veía en ellos siniestros pero salvíficos semilleros de gusanos. En la noche, y todavía incluso en la vigilia, me resulta difícil disociar realidad y ficción. Nunca dormí. Ni un instante. O al menos no tuve ni un segundo de sueño reparador, y aún rondan mi cabeza extrañas y contradictorias sensaciones de plenitud y vacío que por fortuna no parecen afectar al pleno y racional funcionamiento de mis neuronas, que están todas y que hasta donde yo puedo saber, están en su sitio.


Aún me queda gente por citar, así que seguiré…con su permiso.

miércoles, 15 de junio de 2016

El Viaje (final) a Ninguna Parte de Bartolomé Marcos: Frutoterapia

Bartolomé Marcos: Primera "vueltecita" tras la "resurrección"
Mi familia (incluido mi hermano Antoñico y mi cuñada Maruja) se ha volcado en este largo mes infausto de mi vida y ha sido pieza necesaria y esencial para sacarme a flote y mantenerme en el mundo de los vivos. Gracias…os quiero. Mención especial aparte merece también la frutoterapia, bendición de esta tierra nuestra, canalizada sobre todo a través de mi consuegro Morcillo, también algo delicadillo de salud – gracias, tío- de mi cuñado Pedro y su esposa Marisol- extraordinarios y sabrosísimos albaricoques - y de mi noble chicarrón del Sur, Paco, el novio y esposo próximo de mi pequeña Patricia. Será en Diciembre. Será. Seguro. Será. Terapia intensiva de melocotones y albaricoques de la tierra de los que me surte la familia y que en mi situación de limitadísima movilidad reducida a deambular por el pasillo del pequeño piso que heredé de mi madre, en el que siempre he vivido y vivo, termina siempre en la cocina, donde me espera tentadora una bien provista fuente de fruta a la que, vuelta sí, vuelta también, voy dando repetidos tientos. Es el único aliciente de cada penoso “paseíllo”.

Pues bien, mi último artículo, antes del adiós casi postrero y definitivo que el azar, la decisión más o menos caprichosa (pero que agradezco) de autoridad de mayor nivel, la fuerza y la energía de influyentes plegarias de mistérico alcance que sobrepasan mi natural y racional entendimiento (me consta que han rezado por mí hasta las descalzas reales que acampan desde hace siglos sin pagar IBI en la Puerta del Sol de Madrid, y no es intercesión que desdeñe desde el estado de extrema fragilidad por el que he atravesado o que me ha atravesado a mí, dejándome a pesar de todo inmaculado -y muy lejos de mi intención pecar en estas circunstancias de irreverente, ¡válgame Dios!-decía que mi último artículo publicado antes de que la vida, que sin permiso se me concedió, sin permiso  estuviera a punto de serme arrebatada, se titulaba (aquel artículo reciente de esotra vida tan remota) “Mirar al futuro” (el de nuestro pueblo de Cieza) y fíjense qué ironía con el poco futuro que a la vista de lo sucedido parecía quedarme a mí. Por escaso que pudiera ser el de Cieza. Desenrollo el lío y abrevio no sea que vaya a darme otro ataque.

Porque, fíjense bien en la magnitud de lo que me ha ocurrido desde la entrega de aquel artículo, hace poco más de un mes: en fin, lo sabe ya casi todo el pueblo de Cieza, porque estas cosas suelen comentarse desde la sinceridad del aprecio, la novedosa fuerza del acontecimiento, o el más o menos morboso alivio de que le ha pasado a otro. El viernes, 6 de Mayo, a eso de las 16.30 horas, estando  en casa acompañado de mi hija pequeña Patricia, me sobrevino inopinadamente (nadie le había pedido opinión alguna al engendro) un potente derrame cerebral, en diagnóstico médico posterior, técnica y literalmente, hemorragia subaracnoideabenigna (menos mal), que no por benigna menos dañina, ya que estadísticamente, hace hincar el pico ipso facto al 40% de los afectados, mientras otro 30% suele quedarse con graves secuelas y el resto presenta una diversidad de situaciones que incluyen la de que te quedes como si no te hubiera pasado nada, expresión textual (que no acabo de creerme aún del todo) utilizada en mi caso por los médicos especialistas para referirse a la ausencia total de secuelas…ni orgánicas ni funcionales. Los especialistas subrayaron la gravedad del accidente cerebro- vascular sufrido por mí y quienes no eran especialistas se refirieron a la suerte que había tenido e incluso a lo “milagroso” del resultado final.

Lo cierto es que sigo vivo contra pronóstico y que tendré que volver al hospital para una revisión dentro de 6 meses. Pero mi primera experiencia de ingreso hospitalario ha sido pródiga en sensaciones y vivencias que creo dignas de ser contadas y hoy, aquí y ahora, inicio una saga de artículos en los que les iré dando a ustedes la tabarra sobre lo que se siente en la centrifugadora diabólica de la resonancia magnética o en un escáner (que yo siempre había pensado que era un aparato de captación de imágenes, pero no de imágenes de tu cerebro). Nunca perdí la consciencia, o al menos eso creo. Al revés. Durante casi un mes tuve la sensación de que una mano perversa había encendido el botón (y eso sé que no le gustaba oírlo a mi querida esposa, que ha sufrido mucho) de la vigilia permanente. Imposible dormir. Eso y los terribles dolores de cabeza provocados por la sangre en proceso de interminable centrifugación, han sido dos de las características más definitorias de un doloroso trance que aún colea y que ha tenido episodios oníricos como el de mi salida de la UCI del Hospital al día siguiente de ser ingresado para aparcar en mi propio coche, junto a mi mujer, en el parking del hospital “Virgen de la Arrixaca”. Un episodio que me dicen que nunca ocurrió y que yo sigo viendo con absoluta viveza y realismo pero que me abstuve de contar a los médicos porque la unidad médica en la que me mantuvieron ingresado era contigua a la Unidad Psiquiátrica y no era cosa de tentar a la suerte. 

Y si una cosa me ha ido quedando clara tras esta (sin juicios de valor) “maravillosa” experiencia, es que tu mente (siempre maravillosa)  te puede matar y tu mente te puede salvar. No puedo ni debo rematar (¡oh, perdón!) esta primera entrega sin agradecer su preocupación a los cientos de ciezanos y ciezanas que se han interesado por mí en estos días azarosos y tristes en los que, de vuelta de un más allá que parece bastante cercano del acá, puedo comprobar que España sigue atascada. 

Amigos. Seguiré contándoles si ustedes se dejan.


Un segundo, un minuto, una hora, un día, una semana, un mes… ¡las cosas que pueden pasar en poco más de un mes o en poco más de un segundo!... Aquí está Bartolomé Marcos como hace poco más de un mes, como siempre… o tal vez como nunca

martes, 31 de mayo de 2016

Firma de libros autores ciezanos (y IX): Antonio Ortega Martínez

Antonio Ortega Martínez
Del 9 al 12 de este mes se celebró en Cieza la I Feria Regional del libro Infantil y Juvenil. Una semana llena de libros, exposiciones, presentaciones y firma de libros, cine, recitales poéticos, talleres, cuentacuentos... Nueve autores ciezanos han tenido la oportunidad de encontrase con sus lectores, con sus amigos y con lectores interesados en conocer mejor a los que escriben y hacen público su trabajo; un tiempo, un espacio y una oportunidad para conocer y hacer visible a escritores ciezanos, vecinos nuestros, que dedican buena parte de su tiempo a escribir desde los más diversos géneros literarios. Entre esos nueve autores ciezanos se encuentra Antonio Ortega Martínez.

¿Quién es Antonio Ortega Martínez?
Antonio Ortega Martínez, es un hombre corriente como decimos en nuestra tierra. Apasionado por la cultura y comprometido con su pueblo. Persona sin enemigos, a pesar de estar en política desinteresadamente durante toda su vida. Me gustaría que se me recordara no como el primero ni el último, pero sí como un ciezano que lleva con mucho orgullo su ciezanismo.
 

¿Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir?
La afición por la literatura me viene desde muy niño. Desde el primer libro que leí, el cual me regalaron por mi primera comunión, "el último Mohicano" de Fenimore Cooper. A raíz de ahí, leí después el Quijote y La Biblia y comencé a participar en todos los concursos de redacción del colegio. Me dio por escribir cada día, uno o dos folios que después iba acumulando en una maleta. Hasta que un buen día se me ocurrió que, si otros habían publicado habiendo escrito mucho menos, ¿por qué yo no podía publicar? Así que me lancé a ello y a los veinticuatro años me decidí a publicar un sencillo ensayo teológico. Una vez que empiezas ya se convierte en una adicción. Escribir, escribir y escribir, y finalmente publicar lo que creas que puede gustar. Las personas que influyeron en mi aventura literaria fueron los ciezanos Aurelio Guirao, Manolo Dato y por supuesto mi compañero de aventuras tanto literarias como políticas, Eduardo López Pascual, Al cual le debo una grandísima parte de lo poquito que soy en ambos escenarios.
 

Llevas mucho tiempo escribiendo y bastantes libros publicados. ¿Qué es lo que mantiene vivo tu interés por escribir y publicar?
Escribiré mientras me quede algo que decir. Lo que mantiene mi interés por seguir publicando es el miedo a que en un futuro la publicación en papel pueda desaparecer. No se lo perdonaría a los culpables de esta premonición. Un libro es un libro, llamar libro a una edición digital es un insulto a quienes hicieron posible que las inquietudes de un escritor, pudieran ser inmortalizadas en papel.
 

Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tu cómo lo ves?
A esta pregunta creo que he medio respondido con anterioridad. No me parece mal la edición digital. Pero creo que debe ser una alternativa más. Por desgracia temo que el libro digital acabe con el libro en papel. No me parecería nada justo. El simple olor a librería de una estantería repleta de libros, me emociona. Como a un maestro retirado, el olor a tiza y borrador de pizarra. Pasar las páginas de un libro frente a mi rostro con los ojos cerrados, es algo de lo que no podría prescindir por años que llegue a vivir.


Según muchos indicadores la autoedición está en auge. ¿Tu cómo lo ves?
La auto-edición me parece no solo interesante sino necesaria. No todos pueden vivir de la literatura, no por la calidad de lo que se escribe sino por no tener la suerte de que lo que escribas sea lo que demanda el mercado. Por desgracia, creo que la buena literatura cada vez se vende menos. Quiero decir, sin temor a desmerecer a nadie, que hay más literatura en ediciones de autor que en libros que han sido éxitos de ventas. Lo mejor no es lo que más se vende. Las tendencias en todos los mercados son caprichosas. Ahí tenemos a nuestro paisano, el fallecido Aurelio Guirao, uno de los mejores poetas que ha dado España, murió casi en el anonimato. El hecho de que los lectores, fuera de nuestra ciudad, se queden sin conocer su poesía, es una solemne aberración. Por suerte, ahí están sus libros, que son auténticas joyas literarias. Yo animo sin duda a todo el mundo a que escriba y publique. Siempre dejándose asesorar por personas del mundillo, que se preocupan por la literatura, más allá de intereses económicos. Ahí tenemos a asociaciones como La Sierpe y el Laúd, o Pueblo y Arte, entre otras, cuyos miembros aportan siempre su granito de arena para que en nuestra Ciudad, nazcan nuevos talentos en el mundillo literario.


¿Tienes en mente un nuevo libro?
Más que en mente, en la editorial, a puntito de aparecer. Hay un libro de poemas dentro del horno. Un libro conjunto con Eduardo López Pascual, idea que llevábamos en mente durante muchos años. Por fin hemos conseguido hacerla realidad. Ediciones Kostadinova se encarga de la edición que es casi inminente. Además estoy inmerso en una novela corta y un par de poemarios, sin prisa pero sin pausa.
 

Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
No solo los jóvenes, creo que se lee cada vez menos. Las redes sociales tienen gran culpa de ello. La mayoría de los libros que se venden son para regalar. El libro es un regalo especial para quien ama la literatura y de ello se nutre en gran parte el mercado editorial. Si no lo crees, pregunta a cien personas que pasen por la calle, cual es el último libro que han leído. Te sorprenderías. Si preguntamos por ejemplo, en las inmediaciones de la universidad, sobre escritores actuales, me parece que pocos estudiantes te nombraría más de diez autores contemporáneos. Una pena, pero es una realidad. Ya se ha llevado a cabo esta experiencia, no es un invento mío

lunes, 30 de mayo de 2016

Firma de libros autores ciezanos (VIII): Eduardo López Pascual

Eduardo López Pascual
Del 9 al 12 de este mes se celebró en Cieza la I Feria Regional del libro Infantil y Juvenil. Una semana llena de libros, exposiciones, presentaciones y firma de libros, cine, recitales poéticos, talleres, cuentacuentos... Nueve autores ciezanos han tenido la oportunidad de encontrase con sus lectores, con sus amigos y con lectores interesados en conocer mejor a los que escriben y hacen público su trabajo; un tiempo, un espacio y una oportunidad para conocer y hacer visible a escritores ciezanos, vecinos nuestros, que dedican buena parte de su tiempo a escribir desde los más diversos géneros literarios. Entre esos nueve autores ciezanos se encuentra Eduardo López Pascual.

Pregunta: ¿Quién es Eduardo López Pascual?
Soy un ciezano que educado en un clima de cultura tanto el antiguo Frente de Juventudes, como en casa, me enseñaron a valorar la lectura, donde leía a Julio Verne, Emilio Salgari, o Los hermanos Grim, y luego en los estudios, me volqué en conocer a los escritores más importantes del momento: Juan R. Jimenez. los Machado, Rafael Sánchez Mazas, Camilo J Cela, Rafael García Serrano, Gironella, Juan Marsé, García Lorca, José Hierro, etc.etc., naciendo en mí la idea de poder escribir, poesía o prosa como la de esos maestros.

 
¿Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir?
Tendría 14 o 15 años, cuando a través de Juventudes, me llego la convocatoria de un Premio de relatos sobre el Rey Fernando III el Santo, lo gané y desde entonces, quise ser escritor aunque fuera a nivel de aficionado.

Llevas mucho tiempo escribiendo y bastantes libros publicados. ¿Qué es lo que mantiene vivo tu interés por escribir y publicar?
Creo que desde siempre he contemplado la vida, como algo maravilloso, un regalo que nos da Dios, pero lleno de historias complejas, bellas, o tristes, pero que se debían de contar. Otras veces pienso que tenemos que ser testigos y testimonio de lo que vivimos, por eso, procuro decir cosas a través de la prosa, la poesía o el teatro, eso sí, con roda humildad e imperfección. Por otro lado, escribir, me da libertad.

 
Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tu cómo lo ves?
Yo creo que el placer de tocar, de acariciar un libro, de tenerlo entre tus manos, de abrir sus hojas llenas de misterio y aventura, no podrá desvanecerse nunca. Creo en el libro tradicional y espero que el digital tenga su campo pero no planteado como uno u otro.

 
Según muchos indicadores la autoedición está en auge. ¿Tu cómo lo ves?
Desde luego para un escritor novel, o para gente como yo mismo, que huye de los circuitos comerciales- que imponen cuotas de aceptación o de ventas, o de ideas-, la autoedición es una puerta abierta a la creatividad de muchos autores. Hoy, si no se tiene el "padrino conveniente" o no estás en el discurso políticamente correcto, tendrás muchas dificultades para publicar un libro. Yo creo en la autoedición.

 
¿Tienes en mente un nuevo libro?
Pues sí, es un proyecto de novela, basada precisamente en una visión amable de la vida, en una historia positiva, frente a tantas e infinitas vivencias cargadas de tristeza, de resentimiento, de pesimismo con que a veces descargamos nuestros propios fracasos. 

 
Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
Te diré que quizás, en contra de lo que se cuenta, hay más jóvenes, de 15 a treinta años, que leen más de lo que creemos. Siempre he creído en la juventud, y ahora también.

sábado, 28 de mayo de 2016

Firma de libros autores ciezanos (VII): Antonio Marín Cano

Antonio Marín Cano
Del 9 al 12 de este mes se celebró en Cieza la I Feria Regional del libro Infantil y Juvenil. Una semana llena de libros, exposiciones, presentaciones y firma de libros, cine, recitales poéticos, talleres, cuentacuentos... Nueve autores ciezanos han tenido la oportunidad de encontrase con sus lectores, con sus amigos y con lectores interesados en conocer mejor a los que escriben y hacen público su trabajo; un tiempo, un espacio y una oportunidad para conocer y hacer visible a escritores ciezanos, vecinos nuestros, que dedican buena parte de su tiempo a escribir desde los más diversos géneros literarios. Entre esos nueve autores ciezanos se Antonio Marín Cano
 

¿Quién es Antonio Marín Cano?
Si la pregunta se refiere a aquello a lo que me dedico, soy un profesor de Lengua en un instituto a orillas del Mar Menor y un enamorado de este mar.

¿Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir?
Uno empieza a escribir antes de ser consciente de lo que hace. Digamos que en mi caso es una necesidad de expresarse, algo que echa sus raíces en la infancia a eso de los nueve o diez años. Después se transforma en una labor consciente, en una estrecha relación con las palabras y con lo que son capaces de producir en los demás y en uno mismo. Este es el origen y "el interés", por decirlo de algún modo, pero llega un momento en que se convierte en una especie de enfermedad crónica, algo así como el tabaco.

Llevas mucho tiempo escribiendo y bastantes libros publicados. ¿Qué es lo que mantiene vivo tu interés por escribir y publicar?
Como ya he comentado, escribir me acompaña de la infancia y ese aparente interés nace de una oscura e intensa relación con las palabras y lo que causan en uno mismo y posteriormente en los demás: risa, intriga, dolor, entusiasmo, amor, rabia...Creo que este es quizás el motivo y el origen de una labor en la que por lo general uno se siente inmensamente solo ante una pantalla en blanco.

Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tu cómo lo ves?

Tengo un libro de poemas en formato electrónico titulado Como huesos de sepia, editado por Tres Fronteras, antigua editora regional de Murcia, que abre una colección de poesía digital pionera en nuestra región y en España. La idea es estupenda, pero el lector todavía se siente muy apegado al papel, lo prefiere, disfruta manoseando y oliendo las páginas del libro... Por otro lado, todavía hay mucho trabajo por hacer en el campo del soporte informático y la difusión de dispositivos para poder descargar las obras. Incluso existe un temor irracional entre algunos libreros y editoriales que desconfían del ebook: piensan que supondrá pérdidas económicas y ello les lleva a una especie de letargo, incluso ven con malos ojos este tipo de iniciativas. Sin embargo, creo que es el futuro, aunque los libros en papel siempre han sobrevivido, han escapado del fuego y de la sinrazón de quienes los censuraron y maldijeron, por eso creo que siempre estarán ahí , conviviendo con  los formatos más modernos.

Según muchos indicadores la autoedición está en auge. ¿Tu cómo lo ves?
La autoedición es un método para publicar tan respetable como cualquier otro. Recordemos que obras fundamentales como Hojas de hierba de W. Whitman fueron autopublicaciones. Lo que ocurre es que muchas veces una autopublicación se queda en matar el gusanillo de publicar por parte del autor y en un buen dinerito para la empresa que lo imprime. ¿Por qué no un compromiso de la crítica literaria y de las imprentas y editoriales? Creo que ningún libro se debería despreciar sin ser valorado, sea o no autoedición. Estoy con Antonio Muñoz Molina cuando pide un sello de calidad para cualquier texto literario que se publique. Y todos sabemos que una editorial no siempre saca al mercando textos de buenos autores, algunas editoriales de prestigio encargan libros a cualquier famoso, periodista o personaje sin oficio, político o cantamañanas por el tirón mediático que posee en un momento determinado, sin importar la calidad.
 

¿Tienes en mente un nuevo libro?
Sí, sin duda. Como dicen que afirmaba Gabriel García Márquez "nunca escribo un libro sobre el que no haya pensado más de veinte años". Se puede escribir antes de la escritura misma y en eso ando.
 

Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
Los jóvenes leen a pesar de los pesares y me atrevería a decir que más que en ninguna otra época. Leen, claro, lo que les interesa : mensajes, whatsapps... Lo que debemos hacer padres y profesores es llevarlos a nuestro terreno, que es el de la lectura de calidad.
 

¿ Un poema ?
Es lo que a mí siempre me ha gustado de las entrevistas a los poetas, que al final suene algún verso suyo. Aquí te dejo uno de Asesinando árboles, poemario galardonado con el IX Premio Nacional de Poesía Gil Tudela de Cehegín.


 Et quod vides perisse, perditum ducas

CATULO
El tiempo también causa picaduras.


Como un mosquito tigre,


va chupando tu sangre con sigilo,


haciéndote creer que no está ahí.


¿De qué sirve añorar lo que arrebata?


Lo que veas morir, da por perdido.


Aquello que se fue te sume en el dolor


y debes aprender a olvidar.

jueves, 26 de mayo de 2016

Firma de libros autores ciezanos (VI): Rosa Campos

Rosa Campos
Del 9 al 12 de este mes se celebró en Cieza la I Feria Regional del libro Infantil y Juvenil. Una semana llena de libros, exposiciones, presentaciones y firma de libros, cine, recitales poéticos, talleres, cuentacuentos... Nueve autores ciezanos han tenido la oportunidad de encontrase con sus lectores, con sus amigos y con lectores interesados en conocer mejor a los que escriben y hacen público su trabajo; un tiempo, un espacio y una oportunidad para conocer y hacer visible a escritores ciezanos, vecinos nuestros, que dedican buena parte de su tiempo a escribir desde los más diversos géneros literarios. Entre esos nueve autores ciezanos se encuentra Rosa Campos

¿Quién es Rosa Campos?
Una mujer que ama la vida con todo lo que alberga  (a pesar de algunas cosas que no debiera albergar). Que  sabe gozar con las alegrías ajenas, que se conmueve, que siente las emociones  desde el corazón hasta los huesos, que se revela cuando sabe que alguien sufre sin necesidad e injustamente, aunque a veces sienta que puede involucrarse más en algunos de estos asuntos. Que le gusta el arroz cocinado en todas las recetas que ha probado, la fruta…, ver llover, mirar al sol cuando cubre tibio  el perfil del planeta... Que siente que la fortuna estuvo de su parte cuando nació, en Calasparra, de unos  padres llenos de humanidad y con alegría de vivir,  de esta familia que allí se formó y a la que pertenece; y que la fortuna siguió acompañándola cuando se vino a Cieza a formar su propia familia, por quien lo da todo y recibe todo (ella es lo más esencial que necesita para vivir). Que es amiga de sus amigos, a quienes quiere y de quienes recibe un cariño sentido y demostrado. Que escribe y pinta o  viceversa. Que le apasiona leer en los libros y en lo que la vida le ofrece.


Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir? 
No sé exactamente la edad, pero debía de tener pocos años; sí recuerdo que a los doce ya tenía una especie de poemario escrito. 
Mi interés quizá se deba a la atracción que sentía por la literatura oral, que empezó con mi madre,  a las lecturas que fui descubriendo en la escuela y que me descubrían mundos paralelos genuinos y geniales,  a las maestras que me dieron EGB, que eran magníficas enseñando, y especialmente  a una que en algún momento (resonante para mí) supo valorar lo que escribía.   Y en el fondo de todo, pienso que está la necesidad de  comunicar la vida que percibo y la que sueño, porque es una manera de estar más vinculada con la gente que se acerca a esa escritura y, de alguna manera, a quienes tanto me hacen disfrutar y aprender con su palabra escita.


Llevas mucho tiempo escribiendo y bastantes libros publicados. ¿Qué es lo que mantiene vivo tu interés por escribir y publicar?
La verdad es que desde la niñez nunca he dejado de hacerlo, bueno, sí,  hubo un par de años que decidí  no escribir más (los últimos de mi veintena), luego no tuve más remedio que volver (por necesidad anímica). Es curioso, ahora cuando, tan negligentemente, se ha esgrimido esa ley en la que se proclama que a quien escriba y cobre su porcentaje por lo vendido se le quitara la pensión, algún escritor (de los buenos y  que vende) ha dicho que dejará de escribir;   me he extrañado ante esta reacción, porque para mí sería impensable dejar de hacerlo, y eso que, en cuanto a las ganancias,  ni siquiera da para decir que son ganancias netas (aunque siempre hay alguna   que la destino a proyectos en los que me apetece colaborar). No obstante, cuando entienda que no tengo nada que decir  sé que no escribiré.
Mantiene mi interés por escribir y publicar el que me encuentro con gente que lee esas palabras que tracé y les di vía libre, y que me hablan de ellas, siento entonces que ese dar y recibir de la comunicación está vivo.
Fíjate que pienso que el que sean pocos lectores –los que tenemos los escritores de pueblo–  en comparación con las grandes firmas, le da una pátina de exotismo  y un punto de privilegio  a lo publicado que hace de esos textos algo especial, quienes los leen sin prejuicios lo van  descubriendo y valorando.

         
Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tu cómo lo ves?
Creo que no en exclusiva,  e intuyo que ni siquiera en equidad de uso, aunque le doy toda la importancia que tiene por la comodidad que en algunos casos pueda suponer, y por  el menor coste. Pienso que el libro de siempre, con independencia de formatos y fisonomías, es una invención perfecta, y las cosas que alcanzan tal culminación siempre están de moda, y todos los tiempos les pertenecen.

Según muchos indicadores la autoedición está en auge. ¿Tu cómo lo ves?
Lo veo como un signo de libertad. Entre los libros y relatos que tengo publicados los hay editados y  autoeditados (de estos alguno más),  y  por cada uno de ellos siento agradecimiento. Sí es verdad que el hecho de que una editorial (seria) se interese por tus textos de alguna manera  refuerza la confianza en lo que haces,  sabes que puede tener una divulgación más amplia  y que puedes tener más tiempo para seguir escribiendo.
En cuanto a calidad literaria,  todos sabemos que hay libros buenos y otros que no lo son entre los que publican las editoriales,  y que sucede igual entre los que se autopublican. En realidad  la última palabra la tienen las lectoras y los lectores, y en este punto son muy importantes (además de los profesionales del periodismo)  las redes sociales y quienes  se hacen eco de actividades de  escritores,  de reseñar libros, de escribir aunque sea un breve comentario…  es una buena y altruista forma de colaborar en la divulgación de los trabajos de quienes nos movemos en estas arenas que ya son movedizas por naturaleza.

       
¿Tienes en mente un nuevo libro?
Tengo un libro terminado, al que le he dedicado bastante tiempo  (puede que pronto pueda hablar más de él); y tengo otro en ciernes, aunque  imaginado desde hace tiempo.

Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
Me cuesta creerlo  puesto que antes había mucha gente que no sabía leer,  ni tenía medios para comprarse libros, y por lo tanto no veía una costumbre a seguir en casa.  Lo que sí es posible es que no se lea todo lo que sería deseable, y en eso tenemos mucho que hacer los adultos: en las casas, en los colegios, desde la política…

lunes, 23 de mayo de 2016

Firma de libros autores ciezanos (V): Alba Navalón Martínez

La semana pasada se celebró en Cieza la I Feria Regional del libro Infantil y Juvenil. Una semana llena de libros, exposiciones, presentaciones y firma de libros, cine, recitales poéticos, talleres, cuentacuentos... Nueve autores ciezanos han tenido la oportunidad de encontrase con sus lectores, con sus amigos y con lectores interesados en conocer mejor a los que escriben y hacen público su trabajo; un tiempo, un espacio y una oportunidad para conocer y hacer visible a escritores ciezanos, vecinos nuestros, que dedican buena parte de su tiempo a escribir desde los más diversos géneros literarios. Entre esos nueve autores ciezanos se encuentra Alba Navalón Martínez.

¿Quién es Alba Navalón?
Una joven a la que le encanta escribir pero que es muy tímida y odia las preguntas como esta en la que ha de hablar de ella misma. Pregúntale por un libro, ¡o mejor!, dile que escriba un libro, y lo hará sin problemas, pero hablar… ¡uf! Je, je. Ahora en serio, soy una joven ciezana a la que le gusta la música, la fotografía y, por supuesto, la lectura. 


Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir?
Pues tengo conciencia de haber empezado a escribir durante la adolescencia, a los 13 años aproximadamente, cuando después de ver una película que formaba parte de una trilogía, era incapaz de dejar de pensar en qué pasaría después. Faltaba un año para que saliera la segunda parte, así que di rienda suelta a mi imaginación y comencé a escribir qué me gustaría que pasara en esa segunda parte. Una cosa llevo a la otra… ¡y aquí estamos!
 

Llevas mucho tiempo escribiendo y bastantes libros publicados. ¿Qué es lo que mantiene vivo tu interés por escribir y publicar? 
Por escribir, el hecho de dar vida a las historias que van surgiendo en mi mente. Es un proceso lento y solitario, pero a la vez es divertido y emocionante. Y publicar es maravilloso, pues no hay nada más reconfortante para un escritor que ser leído. Ahora gracias a las redes sociales hablar con tus lectores es muy sencillo y recibir de madrugada un mensaje de un lector que acaba de pasar la última página de un libro tuyo y le ha encantado, que te da las gracias por haber escrito esa historia, es un momento único y maravilloso.
 

Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tu cómo lo ves?
Mi opinión es que el libro en papel y el libro digital convivirán. Desde hace años tengo un lector electrónico y aun así sigo comprando en papel. Es cierto que leo menos que antes en papel y que más de la mitad de los libros que compro son en digital, pero el papel sigue ahí. Eso sí, me gustaría que hubiera una racionalización de los precios en digital, pues aunque algunas editoriales ya han apostado por precios asequibles en sus libros digitales, otras siguen cobrando el ebook a precio de libro en papel.
 

Según muchos indicadores la autoedición está en auge. ¿Tu cómo lo ves?
La autopublicación es una gran oportunidad para los escritores. Les da la oportunidad de abrirse camino en un mundo complicado donde, por regla general, hasta que no tienes un nombre y un grupo de lectores, las editoriales te prestan poca o ninguna atención. E incluso después, no ya como inicio de una carrera sino como carrera literaria en sí, también es un método perfectamente válido de publicar donde el autor tiene gran libertad y que ofrece muchísimas posibilidades. Hasta ahora eran las editoriales las primeras que decidían si un libro valía o no (con criterios a veces más que cuestionables); con la autoedición, es el lector el que tiene el poder. El autor queda en sus manos, en el boca a boca que una buena obra generará. Dicen que la autoedición no tiene filtros y por eso es de menor calidad, pero yo digo que no es así. El lector es tu filtro y si no le gusta el libro no comprará más obras que lleven tu nombre, no la recomendará, dejará una reseña negativa…
 

¿Tienes en mente un nuevo libro? 
Por supuesto. De hecho, tengo unos cuantos en mente. Tantos que a veces es complicado saber con qué historia ponerse a trabajar, je, je.
 

Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
Sí y no. El problema real radica en que la sociedad española es poco lectora. ¿Cómo quieren que los jóvenes lean si los adultos no lo hacen? Hay muchos jóvenes lectores que además son entusiastas y acuden a firmas, hacen fanarts (dibujos sobre los libros), hacen grupos en redes sociales, escriben en blogs reseñando libros, etc. A algunos de estos jóvenes el gusanillo por la lectura se les ha pegado de un compañero o les ha surgido solo, pero el hábito de leer por regla general debe verse y mamarse en casa; si los adultos no leen, los niños y jóvenes tampoco.

sábado, 21 de mayo de 2016

Firma de libros autores ciezanos (IV): Angel Almela Valchs

Ángel Almela
El pasado domingo se cerraba la I Feria Regional del libro Infantil y Juvenil en Cieza. Una semana llena de libros, exposiciones, presentaciones y firma de libros, cine, recitales poéticos, talleres, cuentacuentos... Nueve autores ciezanos han tenido la oportunidad de encontrase con sus lectores, con sus amigos y con lectores interesados en conocer mejor a los que escriben y hacen público su trabajo; un tiempo, un espacio y una oportunidad para conocer y hacer visible a escritores ciezanos, vecinos nuestros, que dedican buena parte de su tiempo a escribir desde los más diversos géneros literarios. Entre esos nueve autores ciezanos se encuentra Ángel Almela Valchs.

¿Quién es Ángel Almela?
Soy una persona libre que cree en la literatura, que goza en la creación literaria, que disfruta de los amigos, que confía en su familia, que se ilusiona con los nietos, que aprende de los demás y de la vida, que trata de  llenarse de vida cada día, que ama a su mujer, que se enorgullece de sus hijos, que se embelesa con el arte, que le apasiona la música, que se indignó en el 15M y encontró luego un espacio donde votar y apoyar…. Soy todo eso por separado y todo eso en su conjunto.
Soy también un maestro al que le gustó su profesión y que ahora, jubilado, mira la vida con otros ojos y con otra perspectiva.

 

¿Cómo y cuándo surge en ti el interés por escribir? ¿A qué crees que se debe tu interés por escribir?
La escritura apareció en mí cuando ya estudiaba bachiller y fue ocupando espacios de mi vida conforme fui madurando. Pero un hecho modificó mi planteamiento creativo: la aparición de la revista El Caimán, hace ahora 40 años,  y es entonces cuando me atrevo a dar a conocer a mis amigos y colaboradores de esa publicación mis escritos que, desde el inicio, fueron versos.
En realidad mi interés por escribir surgió, y surge siempre, de una necesidad vital de comunicar, de comunicarme, de buscar en la palabra y en la belleza de las palabras, lo desconocido, y sobre todo de encontrarme a mi mismo.


Llevas mucho tiempo escribiendo y bastantes libros publicados. ¿Qué es lo que mantiene vivo tu interés por escribir y publicar?
De alguna manera ya te he contestado a eso. Mi interés es lo místico y humano que tiene el momento creativo, y su necesidad. Ese momento donde uno es capaz de unir las palabras para expresar lo que nace de dentro, es una droga a la que no me puedo sustraer. Escribo porque  no podría no hacerlo.

Algunos dicen que el libro digital es el futuro. ¿Tu cómo lo ves?
No lo sé. Lo que sí te puedo decir es que para mí, el libro tal y como lo conocemos, es el invento humano más maravilloso jamás creado. Ese contacto con las páginas, el roce de mis dedos con el papel, el cogerlo y abrazarlo, olerlo, … no tiene parangón.
El libro digital podría ser el futuro, no lo sé, pero siempre -creo y me gustaría creer- que a la limón con el libro de siempre.

 
Según muchos indicadores la autoedición está en auge. ¿Tu cómo lo ves?
Bien, por supuesto. Yo no he creído mucho en las grandes editoriales que eligen y discriminan a la vez porque lo suyo es un negocio comercial y lo entiendo, aunque no lo comparta. La autoedición abre una puerta a la publicación de quiénes no tienen acceso a las editoriales normales  y ejemplos hay de grandes creadores que autoeditaron algunos de sus libros y por ellos sabemos de su calidad y altura literaria.
“Creación de la culpa” de Aurelio Guirao, es una autoedición, y es uno de los libros fundamentales de este poeta.


¿Tienes en mente un nuevo libro?
Estoy con uno recién acabado y he iniciado uno nuevo. El acabado me ha llevado varios años, y espero publicarlo no sé cuándo. El nuevo se me ha parecido casi a la misma vez que terminaba el anterior, y estoy trabajando y gozando con él, como siempre hago cuando escribo.

Se dice que los jóvenes de hoy en día leen poco, que cada vez se lee menos ¿Compartes esta opinión?
No. Creo que es un bulo que se ha extendido entre la gente pero pienso que no es así. ¿Se leía más en el XIX?, no, por supuesto. ¿Más en la primera parte del XX?, tampoco, evidentemente. Ahora se lee más y los jóvenes tienes acceso a los libros con una facilidad extraordinaria, y ello se traduce en que se lea más.
¿Estamos en una situación por lo tanto ideal respecto a la lectura?, no, claro. Pero el camino se ha iniciado y creo que aun no estando en esa ideal situación, estamos mucho mejor y además, avanzando.